Los niños menores de 5 años, los europeos con mayor carga de infecciones bacterianas graves

 Los niños menores de 5 años, los europeos con mayor carga de infecciones bacterianas graves. El artículo Life-threatening infections in children in Europe (The EUCLIDS Project) publicado por el Dr. Federico Martinón-Torres, investigador del Instituto de Investigacións Sanitarias de Santiago (IDIS),  y colaboradores en la revista The Lancet Child & Adolescent Health proporciona información epidemiológica valiosa para el ámbito de las políticas de salud pública.

Se trata del estudio prospectivo de cohortes más ambicioso publicado hasta el momento, realizado en 98 hospitales de seis países europeos con datos clínicos de 2.844 niños con infecciones bacterianas graves. El estudio se publica en una de las revistas médicas más importantes y forma parte de los objetivos del proyecto europeo EUCLIDS (www.euclids-project.eu).

El consorcio europeo EUCLIDS, financiado por el programa FP7 con 12 millones de Euros, engloba 12 países de 3 continentes, 3 empresas biotecnológicas y una veintena de instituciones académicas, y trata de desvelar los mecanismos exactos que condicionan la variabilidad en la expresión clínica y el pronóstico de las infecciones bacterianas graves.

Federico Martinón-Torres, pediatra e investigador del Área Asistencial de Pediatría del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago, y Antonio Salas Ellacuriaga, genetista y profesor de la facultad de Medicina de la Universidad de Santiago, ambos investigadores del Instituto de Investigacións Sanitarias de Santiago (IDIS),  lideran a nivel nacional este proyecto, centrado en desvelar las bases genéticas de las infecciones graves en los niños.

Este artículo analiza datos clínicos y epidemiológicos de los casi 3.000 pacientes pediátricos hospitalizados por infecciones bacterianas graves en Europa durante los 3 años y medio que duro el reclutamiento del estudio, evaluando los agentes microbiológicos, su evolución y pronóstico. Los síndromes clínicos principales fueron neumonía (18%), infecciones del sistema nervioso central (16.5%) e infecciones de la piel y tejidos blandos (8.7%). Hasta en el 50% de los casos, el microorganismo causal permaneció desconocido, pero en aquellos en los que fue posible su detección, los agentes causales principales fueron el meningococo (9.1%) y el neumococo 7.7%.

Según el doctor Martinón-Torres, se trata de “un hallazgo muy relevante, teniendo en cuenta el descenso de las tasas de prevalencia global de enfermedad meningocócica en Europa, que el 93% de la cohorte estaba correctamente vacunada de acuerdo con el calendario de inmunización local vigente en el momento del estudio y que, hoy en día, el 90% de los serotipos causales estarían cubiertos con vacunas actualmente disponibles”.

Por otro lado, los autores también encontraron que una historia familiar de infección bacteriana severa y exposición al humo del tabaco confieren mayor probabilidad de infección meningocócica. Un dato con implicaciones importantes para salud pública, incluyendo la necesidad de actualizar los calendarios de vacunación y una mayor concienciación sobre los potenciales riesgos de exposición al humo de tabaco en niños.

El genetista Antonio Salas subraya que “este estudio ratifica la necesidad de priorizar la investigación para comprender mejor la predisposición genética a infecciones invasivas como la producida por N. meningitidis. “En estudios previos de nuestro grupo de investigación –añade- hemos podido detectar elementos de susceptibilidad a determinadas infecciones, los cuales proporcionan vías interesantes de investigación en el desarrollo de nuevos medicamentos y vacunas. Sin más, la vacuna recientemente desarrollada contra el meningococo B, el más importante en nuestro país, incorpora un elemento que reportamos hace unos años en nuestros estudios genómicos”.

Cabe destacar una evolución favorable en el 92% de la cohorte, a pesar de que un tercio de los pacientes requirió ingreso en una Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos (UCIP) y que de estos el 5% falleció. Es decir, las tasas de mortalidad en pacientes hospitalizados por sepsis o infecciones focales graves en Europa permanecen bajas. En palabras del Dr. Martinon, “esta tasa tan baja de mortalidad es la consecuencia del elevado nivel de la pediatría de los centros participantes, que coincide precisamente con los centros que más investigación clínica hacen, pero no se puede extrapolar sin más a todos los países ni a todos los centros, ni debe proporcionarnos una falsa sensación de tranquilidad.”

“Cualquier muerte por una enfermedad prevenible mediante vacunación en un contexto como el de Europa debe ser considerado un fallo del sistema, un esfuerzo insuficiente, o una priorización inadecuada de los recursos disponibles”, continua el Dr. Martinón, “y debemos trabajar conjuntamente en que las vacunas lleguen al mayor número posible de niños”. Los nuevos resultados y planes del consorcio EUCLIDS se discutirán en su próxima reunión anual que tendrá lugar durante la semana del 12 al 14 de septiembre en Latvia. El Servicio de Pediatría del Hospital Clínico Universitario de Santiago, participa en otros 6 macroproyectos europeos relacionados con las infecciones y vacunas.

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