¿Qué pasaría si fueses un niño y tus padres no se hicieran cargo de ti?

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¿Qué pasaría si fueses un niño y tus padres o familia no pudieran hacerse cargo de ti?

Desamparados” 56 minutos de documental de María Cuenta.

¡Cuántas preguntas sin una sola respuesta! Tantas como niños y  niñas porque así es el interés superior de cada ciudadano que aún no ha alcanzado la mayoría de edad.

¿Por qué yo? ¿Por qué no mis hermanos? ¿Hasta cuándo? ¿Regresaré algún día? ¿Y si me preguntan con quién vivo, qué digo? ¿Qué hice mal?…

Miguel y Ulises son los protagonistas de este documental. Tampoco ellos, ahora que ya son mayores de edad y pasaron muchos años en el sistema de protección de nuestra infancia y adolescencia, tienen una sola respuesta.

Pobreza. Problemas de salud mental. Ausencia de capacidades parentales y marentales. Un sistema que traza su propio Plan. Adiciones. Falta de apoyos. Otras formas de ver la vida. ¡Pueden ser tantas cosas!…

Pero hay una historia constante en todas estas historias. Idas y venidas de medida de protección en protección; un miedo terrible a qué pasará cuando llegue la mayoría de edad; un ir y venir de adultos por el camino; etiquetas que pone una sociedad que no entiende nada de lo que pasa porque no sabe nada de lo que pasa.

“No estamos preparados como especie, apunta el psicólogo Jesús Palacios, para relaciones profesionales, sino para relaciones comprometidas”.

 

A Miguel y Ulises, como a todos los migueles y ulises del sistema de protección, la vida les ha abierto una puerta diferente: la del sistema de protección de menores de edad.

“Querer a alquien no es de los tuyos te hace sentir mal”. “Te acostumbras a estar solo”. “Tienes miedo a volver a fracasar”. “Encariñarte lo vives como un peligro”.

Desamparados” habla de estos caminos: de negligencias y desamparos, de acogimiento en familia biológica, de acogimiento en familia ajena, de adopción, de acogimientos residenciales.

“Es fácil decir que no te sientas diferente, pero es muy difícil interiorizarlo”. “Estás en un lugar que no es el tuyo, rodeado de desconocidos a los que sientes la obligación de querer”. “Pero no los conoces de nada”.

La puerta abierta del sistema de protección les asegura a los migueles y ulises comida y cama. Pero no un amor incondicional. ¿Quién eres tú para decirme que me quieres, que te quiera?

Hay mucho que construir. Y nada debe dejarse a la suerte.

Hay que acompañar para desterrar cada uno de los miedos. Hay que decir, hacer y pensar, que los niños son nuestros, de todos.

“Me siento muy frágil”. “No quiero que nadie me vuelva a hacer daño”. “Estoy hasta las narices de que todos entren y salgan de mi vida, la mayoría sin permido”. “Sólo quiero ser uno más”.

Los niños y niñas de nuestro sistema de protección tienen 0 años, y 3, y 5, y 10, y 14, y 17… Y cuando llegan los 18, ¿qué?

“Me siento traicionado” Después de tanto tiempo en el sistema de protección ahora vuelvo a estar solo…

Pero como dice Jesús Palacios, “el amor no lo cura todo, pero permite vivir más amorosamente”, así que tratemos el sistema de protección de nuestra infancia con sentido del amor.

Isabel García www.pestudio.org

 

 

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